Adiós verano, hola rutina - Descubre cómo mantener un buen estado de ánimo durante todo el año: actividades agradables.

Después de las vacaciones, la vuelta a la rutina es siempre difícil. Cambiamos el relax, el sol, la playa, las buenas comidas o las noches en la terraza con los amigos por el trabajo, los madrugones, el tráfico, las prisas, y las luces de la oficina. 

 

Este cambio cambio tan drástico, si además se realiza en poco tiempo nos puede provocar que no consigamos adaptarnos eficazmente y que sintamos agobio, estrés, fatiga, tristeza o apatía. Para explicar este fenómeno incluso se utiliza mucho el término “síndrome post-vacacional” del que tanto se habla por estas fechas. Podemos encontrar muchas recomendaciones, para prevenirlo y sobrellevarlo, como volver de las vacaciones días antes de empezar el trabajo, evitar realizar jornadas muy intensas al principio, no llevarse trabajo a casa, regular los horarios de sueño, etc.

 

Estas recomendaciones nos pueden ayudar a adaptarnos mejor después de las vacaciones. Sin embargo, es normal que aún así nos sintamos algo apáticos y decaídos mientras dura el proceso de adaptación. No obstante, pasado un tiempo prudencial, deberíamos ir encontrándonos mejor, pero en algunos casos, la sensación de fatiga y falta de energía se mantiene, y aunque estemos descansando, no conseguimos recuperarnos del todo. En estos casos es posible que se deba a un estado de ánimo bajo. Por ello queremos destacar los efectos de las actividades agradables para aumentarlo.

Imaginemos que nuestro estado de ánimo es como una pila, con un polo positivo que sería estado de ánimo alto (felicidad, alegría, energía) y otro negativo que sería el estado de ánimo bajo (tristeza, fatiga, apatía). Las actividades, momentos y pensamientos agradables nos acercan al polo positivo, y los desagradables al polo negativo. 

En vacaciones, al no tener que cumplir el horario de trabajo, tenemos más tiempo para el ocio y que como es verano y el clima acompaña, llenamos nuestro día sobretodo de actividades agradables, y descompensamos la pila hacia el lado positivo, sintiéndonos felices y con energía, lo cual es genial. Pero al volver a la rutina, dejamos de hacer muchas de esas actividades agradables y nos ocupamos principalmente de las obligatorias, las cuales no suelen ser muy agradables y la fatiga y el estrés aparecen, por lo que es probable que utilicemos nuestro tiempo libre para intentar descansar y dejemos de lado nuestro ocio (porque no es obligatorio). De este modo, descompensamos esta vez la pila hacia el polo negativo. Aquí está la clave, en estos casos aunque nuestro cuerpo nos pida descansar, esta no es la solución, paradójicamente lo que debemos hacer para sentirnos mejor es llenar ese tiempo libre de actividades agradables.

 

Seguramente durante los meses de invierno no podremos hacer tantas actividades como en vacaciones pero tenemos a nuestro alcance muchas que nos hacen nuestro día a día más feliz: tomar un café con un amigo, un baño relajante, ver un capítulo de nuestra serie favorita, salir a pasear con nuestra mascota o ir a una clase de yoga.

 

Por todo ello te animamos a que sigas sumando y buscando nuevas actividades agradables con las que disfrutes, de esta forma la rutina, la jornada laboral y los días entre semana serán más llevaderos y te sentirás mucho mejor. Se trata de añadir un poquito de las vacaciones (ocio y disfrute) a nuestro día a día.

 

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